Monición de entrada. LA ASCENSIÓN DE JESÚS. TIEMPO PASCUAL DOMINGO 7º CICLO “B”, Mc. 16, 15-20

Se apareció Jesús a los Once, y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, los acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos”. Después de hablarles, el señor Jesús ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban.

Monición de entrada. UN MANDAMIENTO NUEVO: AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS, TIEMPO PASCUAL, DOMINGO 6º, CICLO “B”, Jn. 15, 9.17


Dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os mando: que os améis los unos a los otros”

Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 32


Caín y Abel (e)

P: Te recuerdo los dos aspectos que me gustaría tratar: la soledad del pecador y el comportamiento de Dios con una sociedad donde existe el pecado.

R: Primero vamos a tratar de la soledad del pecador y nos puede ayudar el recuerdo de cómo Adán y Eva se escondieron después del pecado, y fue preciso que Dios los buscara. Algo parecido hace Caín. Y es que el pecador, en este caso fratricida, rehúye la presencia de Dios, tratando de sustraerse de au mirada.

Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 31


Caín y Abel (d)

El Señor dijo a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel? 

P: Al leer este texto me quedo impresionado. Dios no permanece indiferente ante la muerte, y menos cuando se trata, como en este caso, de un fratricidio. Dios busca al asesino, que estaría tratando de esconderse como hicieron Adán y Eva en el paraíso para evadir mirada de Dios. ¿Dómde está tu hermano Abel?

R: La contestación de Caín no pudo ser más agria: Contestó: "No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?".

Monición de entrada. LA VID Y LOS SARMIENTOS, TIEMPO PASCUAL DOMINGO 5º CICLO “B” Jn. 15, 1-8

Dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto, lo poda para que dé más fruto. Vosotros estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no pertenece a la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí, lo tira fuera, como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”.

"Mercado", Poema de Luis Pastor

Podéis oirlo en este enlace.

Vídeo sobre voluntariado