HAY GENTE LINDA… (Melitón Bruque G.)

Esta mañana fui a una oficina pública para entregar una documentación que me pedían; primero, con un gesto agrio y agresivo me dijo la persona que se encontraba detrás de la ventanilla que estas cosas debo hacerlas a través de internet; le contesté que yo no tengo de eso, haciéndome eco de la gran cantidad de personas
mayores que no tienen idea del tema.
         Me tira un papel para que lo rellene y sigue mascullando un lenguaje incomprensible.
          No me di cuenta de rellenar la casilla donde se indica el distrito postal al que pertenece mi calle; casi me expulsa de la ventanilla donde me atendía, insultándome y protestando porque “las cosas no se pueden hacer así, pues luego vienen los fallos y las protestas y las culpas siempre se las cargan ellos…”
         Me han entrado ganas de decirle: ¿Y para qué está usted ahí cobrando el sueldo que le pagamos? Pero preferí callarme porque hubiera montado un escándalo y me hubiera colocado a su misma altura. Ya sé que otro me dirá que debería haber pedido el libro de reclamaciones…
         Efectivamente, habría muchas formas de llamarle la atención. Yo he preferido ésta en la que todos podemos sacar una conclusión y llevarla a nuestra propia vida:
         Una persona preparada, eficiente, inteligente, educada, agradable, sensata…allana el camino, quita los obstáculos, hace fácil el trabajo a todos… incluso con amabilidad rellena ella misma el papel, si es que ve que la otra persona tiene dificultad, porque para eso está puesta allí, para eso cobra un sueldo, le hace fácil al cliente la operación que está fuera de su ámbito y es fácil que se confunda, es decir, realiza correctamente su servicio.
         Pero está visto y comprobado: cuanto más inútil, inepta, incapaz, incompetente, desagradable, ineducada… es una persona, más difícil pone las cosas, más lo complica todo. Me imagino que es la única forma que tiene para decir al público que atiende que lo que está haciendo es importante.
         En cambio, cuanto más inteligente, más preparada, más eficaz, más segura… es una persona, te la encuentras que, incluso el trabajo más difícil y complicado lo hace fácil, es sencilla, agradable, cercana y lo último que se le ocurre es hacer que el que está pidiendo un servicio se sienta agobiado y, menos aún, abochornado.
         Por el contrario, el que fue a pedir el servicio, sale satisfecho, se ha sentido escuchado, valorado y se vuelve feliz de haber encontrado a una persona que lo trató con dignidad poniéndolo a su altura, pues el grande rompió todas las distancias y barreras, sobre todo si te vio que estabas agobiado o un poco nervioso porque no dominas el tema.
         Y es que hay gente para todo:
         Hay gente linda que te acoge con una sonrisa amplia; al encontrarte con ella, sientes como que se hubiera abierto una gran puerta de par en par, la puerta del corazón y cuando ha recibido tu sonrisa como respuesta, se pone a tu disposición, y va delante de ti conduciéndote y evitando que puedas tener posibles dificultades, fracasos o caídas, pues siente que tu problema es el suyo.
         Hay gente lida que cuando te escucha lo hace con el corazón y pone en atención toda su persona, se entrega en cuerpo y alma, y lo hace mirándote a los ojos y no pendiente al móvil en el que suenan las llamadas del WhatsApp y está pendiente para ver quién le ha llamado,      La gente linda, en cambio, corta todos los teléfonos y centra su atención en ti. Te deja hablar hasta que has dicho lo que querías sin interrumpir el hilo de tu exposición, sin juzgarte antes de escucharte, porque le importa mucho tu opinión, y la situación que atraviesas, porque hace suyos tus sentimientos de alegría o de tristeza.
         Es gente grande que te respeta, que no permite que hablen mal de ti cuando estás ausente, por eso te cuida, te valora y no soporta que hagas el ridículo o se burlen de ti, por eso no duda en corregirte o advertirte de palabras o situaciones complicadas y te aconseja para evitarte problemas… hasta te corrige si es que cometes una falta de ortografía.
         Hay gente linda que te quiere tal como eres y no por lo que tienes: título, dinero, estatus social, ni siquiera por tu belleza o simpatía. Te quiere “porque sí”, sin más razones ni argumentos, tal como lo hace Dios, porque el AMOR no tiene razones, es absolutamente gratuito, por eso no te fuerza a nada, no te controla, no te impone nada, no lleva cuenta de los fallos ni los guarda para luego refregártelos en el momento de la próxima caída.
         La persona que te ama de verdad, se fía de ti y confía en ti plenamente, pues el amor se fundamenta en la confianza en el otro, por eso jamás un verdadero amor quita la libertad, pues sabe que un amor forzado o interesado es una opresión.
         El verdadero amor no exige respuestas, ni amenaza si es que no las obtiene; un amor verdadero es el regalo más grande que podemos obtener en la vida y, la persona que ama de verdad, es el tesoro más hermoso que podemos encontrar. Pero precisamente, por ser lo más grande, cuando no es auténtico se convierte en el peor de los castigos.
         Hay gente linda que te quiere de verdad y en tu dolor o tu fracaso sientes que sufre a tu lado, pues tu dolor lo siente suyo y no te reprocha nada, ni te culpa recordándote las veces que te lo advirtió, con lo que multiplica tu dolor y tu fracaso, haciéndote sentir despreciable. Por el contrario, se pone a tu lado para ayudarte a levantarte.
         Esa gente entrañable la tendrás siempre a tu lado, dándote una idea interesante, apoyándote en lo que hayas decidido y poniéndose a tu disposición, incluso apoyándote económicamente con lo que puede, cuando lo necesitas, sin buscar otro interés que tu triunfo; por eso te apoya, te sostiene, te anima, se alegra contigo y celebra tu triunfo.
         Esta gente te quiere tanto, que está pendiente hasta de los detalles más simples: tu santo, tu cumpleaños y hasta tus gustos…
         La presencia de la gente linda que te quiere es como una corriente de aire fresco en un día de calor sofocante o como encontrar en un día de calor como el de hoy (42º C) una fuente de agua fresca y cristalina que te refresca, te sana, te limpia te reanima, te devuelve las ganas de vivir…
         Es esa gente que sientes la necesidad imperiosa de verla, de abrazarla, de estar a su lado, de escucharla, de sentir que te escucha porque te sientes amado, comprendido, acogido, aceptado… Esa gente se hace necesaria y… yo diría que se hace imprescindible para la vida.
         Por todo eso, dice el libro de los Proverbios: que quien encuentra un amigo encuentra un tesoro y quien encontró a alguien que lo ama de esta manera, ha de responderle con la misma moneda y cuidar ese amor como el tesoro más valioso, como lo único que le da sentido a la vida, porque vivir sin amar o ser amado no es vivir.
         Por eso, considero que el mayor de los errores, la peor de las equivocaciones que se pueden cometer en la vida es romper, matar, ensuciar, destrozar, abandonar… el gran tesoro del AMOR, que es el sentido que Dios regala para vivir la vida y ser feliz. El error más tremendo y mortal es el no reconocer el AMOR
         S. Juan lo dice bien claro: “La condenación consiste en no reconocer al Hijo de Dios”. Es que DIOS ES AMOR y no hay cosa más grande en el universo que saber que tenemos un puesto en el corazón del AMOR en el corazón de DIOS.

DE VUELTA



Melitón Bruque Garcia
(6-4-20)

         Hermanos míos: En estos dos meses de encerrona que llevamos, hemos tenido mucho tiempo para pensar, para revisar nuestras vidas, nuestras actitudes y hasta detenernos para analizar el sistema de vida y el camino que llevamos.
         Ha sido una verdadera cuaresma en la que hemos experimentado el desierto en nuestra vida; lindo sería que hayamos resucitado y ahora vayamos caminando hacia un Pentecostés glorioso para que al estilo de los grandes personajes de la biblia: Elías, Moisés y el mismo Jesús, salgamos de nuestras cuaresmas y bajemos del monte a la realidad, mirando las cosas y la vida de otra manera.
         ¡Ojala, todo esto que llevamos vivido nos haya servido para bajar unos cuantos peldaños de la escalera donde nos habíamos subido y que todos veíamos que no tenía bases ningunas y sentíamos el vértigo de pensar que podríamos ir al precipicio! ¡Ya ocurrió!
         Ahora nos están hablando de una “Nueva Normalidad”; no nos equivoquemos, pues de lo que se trata es de volver a la NORMALIDAD, es decir: a recuperar el sentido común, pues la locura en la que nos estábamos instalando era una auténtica A-NORMALIDAD.
         Hemos necesitado de un virus invisible para hacernos ver con claridad lo débiles que somos, que la vida es un regalo y que debemos cuidarla, disfrutarla, descomplicándola y apoyándonos unos a otros para vivirla siendo felices.
         Habíamos cogido una deriva que nos llevaba al abismo y a la soledad más absoluta; alguien me decía estos días: “Tengo ganas de que pase toda esta pesadilla para poder abrazar a toda mi gente” 
         ¡Cuánto tiempo hemos perdido, detrás de las pantallas o teniendo gestos groseros y sin sentido con la familia y con la gente que más nos quiere!
         Ha tenido que venir un virus invisible para que nos demos cuenta que no somos nadie, que nuestro cuerpo se deshace con lo más inverosímil; que sin los demás, estamos perdidos… y hemos podido observar y experimentar con tristeza la imagen del egoísmo expresada en una realidad muy dolorosa: la muerte en la más triste soledad, sin poder despedirte de la gente que amas, sin sentirte acompañado en el momento solemne de la partida.
         El virus nos ha enseñado la lección más triste que jamás hubiéramos podido imaginar; con esta realidad dolorosa, nos ha dibujado la imagen del egoísmo y la insolidaridad. Es ahí donde nos lleva el egoísmo, el individualismo, el nihilismo en donde andamos metidos.
         Para evitar que este virus desconocido y letal, agrediera a los más débiles, se ha tenido que tomar la medida de cerrar los templos para celebraciones masivas; hay gente que no ha querido entender la medida y la considera una falta de fe, una cobardía y un gesto de sumisión… Cada uno mide las cosas con su vara particular y con sus intereses, pero la realidad no ha sido sino un acto de solidaridad, mientras que por otro lado, el templo ha estado siempre abierto para quien lo ha necesitado.
         Al mismo tiempo, nos ha llevado a replantearnos nuestra fe y nuestra practica de vivencia de ella en la comunidad, donde hemos podido sentir la necesidad de la Eucaristía como el Pan que nos da la Vida, la necesidad del encuentro con los hermanos que a diario o semanalmente nos reunimos para saludarnos, celebrar la vida y la fraternidad, compartir la alegría de la amistad, escuchar la Palabra de Dios que nos ilumina siempre en nuestro caminar, compartir nuestra fe, nuestra esperanza…
         Todo esto no son cosas banales ni costumbres estúpidas y arcaicas como dicen algunos, sino que componen un pilar muy importante de nuestra existencia.
         Pero al mismo tiempo que hemos probado y sentido en nuestra persona la necesidad, esto mismo nos ha llevado a plantearnos la actitud de dejación y devaluación a la que estábamos llegando, con la que a veces vivimos todo esto, sin pensar que más de las ¾ partes de la humanidad no tienen estas posibilidades y hay muchísima gente que para poder participar en una Eucaristía ha de caminar varios días y hasta se juega la vida, pensemos lo que ocurre en la actualidad en Pakistán. 
         En cambio aquí, ha habido gente que me ha reprochado acusándome de cometer una injusticia porque hemos roto la ilusión que los niños tenían por la fiesta de su primera comunión y la pregunta que surge inmediatamente es si será justo que engañemos a los niños y los mantengamos en una burbuja, que en cuanto la vida se la explota se van a encontrar con las manos vacías.
         Tenemos que bajarnos de la nube en la que nos habíamos instalado, soñando en una realidad “a-normal” y volver a la sensatez, a entender que hay cosas que no son negociables:
                   -El amor, el respeto a todos los niveles…
                   -El gozar con el trabajo bien hecho y honrado como expresión de nuestra riqueza de persona;
                   -La solidaridad y el servicio como expresión de nuestra grandeza y nobleza humana;
                   -El respeto a la vida en todas sus formas;
                   -El sentido común como la norma más elemental de subsistencia;
                   -La verdad como fundamento de toda relación;
                   -La responsabilidad como principio de toda libertad…
         Y entender que el ser humano es una Persona con carne, hueso y espíritu, que lo hacen diferente al resto de seres de la creación; que la fuente de su dignidad y grandeza humana es el ser semejante a Dios, porque nos ha hecho hijos suyos y, por tanto, hermanos de todos los seres humanos y no enemigos, a quienes les debemos respeto y cariño.
         Esta es la NORMALIDAD que Dios ha querido para el ser humano.


LA “NUEVA NORMALIDAD” (Melitón Bruque García)



1-5-2020

         Hay una palabreja que viene repitiéndose a cada momento y veo que hasta el obispo la utiliza como algo “normal”.
         Yo estaba pensando que sería uno de esos términos que esta gente suele soltar para camuflar otra idea, como suelen hacer a cada momento jugando con el lenguaje, pareciendo decir una cosa cuando en el fondo están sosteniendo otra, a la que le han denominado con otro termino, que parece decir otra cosa pero que va por otro lado muy distinto. Pongamos algún ejemplo: se habla de salud reproductiva o de interrupción del embarazo, como si fuera algo que puede retomarse después o de algo que nos va a llevar a una fertilidad más sana… cuando de lo que se está hablando es de asesinar a un feto. Pero este lenguaje solo se emplea para el ser humano, no para los animales.
         Desde que empecé a oír esta palabra me sonaba muy mal, porque si es “nueva” como puede ser “normal”, pues una cosa “Normal” es la que ha sido impuesta por una norma dada, que ha llegado a aceptarse como algo bueno, de forma que se considera como lo correcto y lo que todo el mundo asume sin discusión, de tal forma que se acepta como algo “Normal”.
         Pero aquí se han saltado todas las aceptaciones y todo el proceso y de golpe y porrazo se impone una “NUEVA NORMALIDAD”.
         Llevo unos días leyendo algunas fuentes y me estoy dando cuenta que no es invención de nuestros políticos, sino que es un lenguaje que está cogiendo su carta de ciudadanía en muchos estamentos de distintos lugares y grupos: llámese ONU, OMS, llámese Foro de S. Paulo… etc. y todos sabemos por dónde va esta gente.
         Pero lo curioso es que todos hablan de la “Nueva Normalidad” pero nadie dice cómo es esa normalidad, ni quién va a imponer la nueva norma, para que se convierta en “normal” y qué es lo que se pretende con ella.
         Porque en ese caso, cualquiera de nosotros podría poner su “norma” e imponérsela a todo el mundo para que la asumiera y se convirtiera en normal; incluso ese proceso se puede dar, o porque sea algo completamente natural, o impuesto por la fuerza…
         ¿Cómo será entonces, esa “Nueva Normalidad”? ¿Quién la va a determinar o imponer? ¿Qué principios va a sostener y que nos obligue a todos a aceptar como algo “normal”? ¿Qué se pretende con ella?
         De hecho acabo de leer un artículo en donde se habla un poco de todo esto y donde el autor aboga por algo así como que la tierra es un ser vivo cuyo miembro consciente es el ser humano, por tanto, cualquier problema de la tierra es un problema de todos y la solución ha de ser de todos, para lo que se necesita una cabeza única que coordine y todos los demás se sometan sin rechistar; es decir un gobierno mundial con una ideología única y una normativa única a la que todos se sometan. No puedo evitar el traer a mi mente a Robert Hugh Benson con su novela “Señor del Mundo” en donde prevé a principio del siglo XX (1903) el nuevo orden mundial que lleva a la apostasía total bajo una sola autoridad.
         El problema está en quién establece la “ norma” y bajo qué criterios lo hace, porque en el mismo artículo ya se apunta de pasadita la “sobrecarga de personas mayores que vienen a ser como células envejecidas que suponen una especie de enfermedad para la tierra”; algo que hemos venido oyendo todo este tiempo y que se viene soltando sin darle mucha importancia y vuelvo a escuchar como el eco de aquel día hace 25 años en que en el aula de la universidad el conferenciante nos  decía a todos los asistentes que en los planes de los dirigentes mundiales estaba el reducir la población en este siglo de los 7 mil millones a mil doscientos. Recuerdo que nos quedamos todos como a quien le vuelcan un cubo de agua helada.
         Pero las antenas se vuelven a poner en estado de alerta, cuando examinas despacio y ves cómo van dándose pasos y los vamos aceptando con una alegría impresionante, de tal forma que los vamos viendo “normales”: el aborto, la eutanasia, la esterilización, la homosexualidad, la ideología de género… todo está orientado al extermino de la raza humana, haciéndola estéril… y lo estamos asumiendo como algo que, incluso, decimos que va en beneficio del ser humano.
         La pregunta que me surge es la siguiente: lo normal es que el ser humano, como todos los seres vivientes, se multiplique, viva y sea feliz en armonía con la naturaleza… si eso no se está haciendo es que algo está fallando; a este fallo, yo lo llamo: “La humanidad está enferma” y lo “normal” es que se cure y la única medicina que desde el origen de la existencia del ser humano existe, es ponerse en conexión con su creador que estableció unos principios naturales, que son los grandes valores absolutos que se convierten en referentes objetivos, a los que el hombre ha ido acomodando su conducta en la tierra para poder vivir en convivencia pacífica con sus vecinos y con el planeta.
         Esos principios no han sido impuestos por ninguna ideología política, sino por la misma naturaleza y existieron miles de años antes de que el redactor del libro del Deuteronomio o del Éxodo los fuera recogiendo, como principios normativos de las relaciones entre los hombres; y Moisés se los dio resumidos a su pueblo como las normas dictadas por Dios en la misma naturaleza, que después la humanidad los ha venido llamando MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS.
         Pero ahora parece que alguien quiere una “Nueva Normalidad” que no está basada en la misma naturaleza, sino en la economía de mercado y en la avaricia de apoderarse de todos los bienes de la tierra y someter a sus órdenes a los súbditos que ellos han determinado que existan, apropiándose incluso de su voluntad, que para eso ya puede hacerse con las nuevas tecnologías y la biogenética: al final resultaría Aldous Huxley como uno de los grandes profetas del siglo XX (1894-1963) lo malo es que la profecía termina diciendo que el día que esto ocurra, la humanidad habrá terminado de existir sobre la tierra.

¡TODO PUEDE SER MEJOR!



Dr. Fermin Bruque García
24-02-2020

Hace tiempo que somos conscientes de la espiral de locura en la que ha entrado nuestra civilización. Si recordáis en 2008 en pleno éxtasis económico, cegados por el espejismo de un falso progreso, construimos un mundo efímero, volátil e irreal donde la nada   adquirió  un valor inusual e incomprensible, sin nada que la respaldase salvo “una burbuja” de falsos sueños que a la postre se convirtieron en una  bofetada de realidad cuando nos sorprendió  la caída de Lehman Brothers que nos sumió en una profunda crisis económica y social de la que realmente no hemos llegado a salir.
        
Desde entonces, tengo la sensación de haber entrado en otra espiral que llamaría de pérdidas: - No hemos sabido aprender a construir una
sociedad sostenible y justa.
-      Hemos vuelto a equivocarnos con políticos que no entendieron la crisis y nos han llevado a una fractura social.
-      Hemos perdido muchísimo en valores.
-      Hemos dado entrada a la mentira en este juego sucio.
-      Hemos perdido capacidad crítica al perder la base de una educación de calidad y libre.
-      Nos hemos hecho gregarios, intolerantes, esclavos del menosprecio al otro, inmorales o indolentes si se trata de eliminar al distinto y sobre todo muy vulnerables por la facilidad con que somos manipulados a través de redes y medios de comunicación.
-       Nos hemos idiotizado, infantilizado retrasando con ello la aventura ilusionante del cambio.

Podría entender que vieseis mi argumentación un tanto agorera, pesimista. También yo como muchos, deseo y deseaba un cambio y no necesariamente que se ajustara a mis intereses particulares. No. Ese es precisamente el problema: muchos no entienden de un cambio colectivo y generoso.
Los gobiernos, asesorados por especialistas en manipulación de masas saben que si hablan claro de sus intenciones es probable que obtengan una respuesta por parte del populacho negativo y difícil de controlar poniendo en peligro sus intereses y su permanencia en el poder. Así pues, recurren entre otras muchas a una técnica de manipulación de masas que es la desensibilización: Esta consiste en introducir gradual, progresiva y repetidamente hasta la saciedad mensajes a través de películas, videos musicales, noticias, iluminatis de turno, líderes de opinión, de tal manera que sin clara conciencia de ello, el rebaño desconcertado que así es como nos perciben, se vea inmerso y aceptando sin cuestionamientos, sin problemas morales o de otra índole el propósito inicial y perverso de un gobierno o poder fáctico según los casos.
Las élites políticas saben que una población ignorante no es un problema para su liderazgo ni un obstáculo que deban solucionar ya que una sociedad como la actual con un encefalograma plano en su conciencia crítica, simplemente no cuestiona y se limita a seguir las tendencias en esa necesidad de pertenencia gregaria al grupo dominante.
Esto último se ve reforzado al solaparse con la espiral de silencio de los medios de comunicación que finiquitando su código deontológico y cercanos a un servilismo acaban siendo correa de transmisión para dirigir la opinión pública y la adherencia de los individuos a un ideario político a través de una deliberada y sofocante acumulación de mensajes de un solo signo siguiendo los postulados del establishment.

En este ambiente de pandemia por el Covid-19, de ese eco de deseo de cambio social, recluidos, privados de libertad, llenos de miedo, es el escenario ideal para que la ingeniería de masas con intereses bien definidos esté empezando a transmitir como un mantra, una y otra vez el mensaje condicionador de que  “ya nada será igual”. Mientras, nosotros seguimos asomándonos a las ventanas con gestos solidarios y muchas veces idiotizados ignorando y no admitiendo que todo no es por nosotros sino contra nosotros.
          
¡TODO PUEDE SER MEJOR ¡

Siento como si el gobierno se hubiese  investido con el derecho a invadir todos los ámbitos de nuestra realidad  y en este contexto de falsedad, de ausencia de proyectos válidos que nos permitan salir vivos de esta situación y  seguir viviendo en este difícil escenario que nos queda después de haber arruinado nuestra economía,  seguimos oyendo la molesta cantinela, “ya nada será igual”, como si fuese una aguja hipodérmica que persigue la desensibilización social, la aceptación sumisa a una especie de pasarela  sin retorno de un mundo gobernado y manipulado  por sistemas coercitivos que fuercen la voluntad de las gentes a través  de formas poco o nada democráticas .
          Me preocupa que lo estemos asumiendo como algo irremediable, como si en verdad nuestra vida y nuestro futuro les perteneciera y no existiera un horizonte diferente.
           Estamos asumiendo su objetivo de quiebra social y económica. Es frustrante porque ya se ha conseguido dividir a la sociedad, dar por hecho que quien está es quien debe estar, y a la vez que los disidentes ideológicos son seres a aparcar, despreciables, conspiranoicos que atacan el bien y el interés común que no es más que su interés.
     ¡Basta ya.!
     ¡Todo puede ser mejor ¡.

      Desde el punto de vista médico los que estamos en primera línea y hemos sufrido la enfermedad con riesgo a la pérdida de nuestra vida, sabemos que una parte de la solución pasa por apartar a quienes han demostrado sobradamente su ineptitud en la gestión de esta crisis a lo largo de estos meses y que desgraciadamente siguen exponiéndonos con sus decisiones erradas a un riesgo no asumible, a veces de juzgado de guardia.
       Sabemos que hay gestores eficaces, inteligentes y honestos capaces de sacarnos de esta crisis pero anulados por esta deriva autoritaria con toques de despotismo de nuestros representantes políticos.
        Siempre hay quien comercia con el dolor, siempre quien te venda pañuelos para enjugar tus lágrimas y ahora probablemente el negocio de las grandes farmacéuticas está en convertir a los 7700 millones que poblamos la tierra en potenciales enfermos a quien vacunar de algo que ni siquiera sabemos si generará una respuesta inmunológica efectiva y duradera. Es más rentable como podréis ver esto que la cura individual.
        Quiero ser optimista incluso cuando digo que tendremos que asumir cierto riesgo que es lo mismo que decir que hay que divertirse viviendo.
         Creo que el futuro escenario en el que interpretaremos la lucha contra la enfermedad no será el mismo. Se conoce mejor la fisiopatología, el modo en que nos daña el virus, y probablemente ya no improvisaremos tanto a la hora de tratar futuros casos.
        Probablemente, nuestros recursos hospitalarios tampoco estarán tan colapsados que nos lleven a despreciar la vida de nuestros mayores con esa cruel   indolencia que ya ha llegado para quedarse, aceptando su muerte como mal menor como quien desecha las entrañas de una bestia que va al matadero.
       Estamos desensibilizándonos a demasiadas cosas. El nivel de lo moral o ético parece estar en si “me atañe o no a mí,”en si me pillan”. Fuera de ahí todo vale. 

 ¡ Pue si, todo puede ser mejor. !

     Socialmente necesitamos una respuesta urgente, contundente a este dislate que vivimos y que nos permita acabar con este fenómeno de idiotización que aludía al principio de este artículo.
     Esto lo veo más complicado porque llegamos a esta forma de ser que tiene el españolito de hoy tras siglos de falta de respeto a nosotros mismos, de desprecio y vergüenza de nuestra cultura, de nuestras glorias y gestas y del olvido e insulto a sus grandes hombres y mujeres.
      Una y otra vez volvemos a demoler lo conseguido con este particular entusiasmo suicida, con la osadía de la ignorancia y con una irresponsable y arrogante frivolidad.
       Necesitamos aparcar el sectarismo de rojos, azules, blancos, negros, buenos malos; abandonar en definitiva las etiquetas.
       Necesitamos aparcar esta actitud de endiosamiento personal, que nos hace frágiles y crueles.
       Necesitamos aparcar la envidia como pecado nacional.
       Necesitamos apostar por la cultura que nos libere de las garras en las que siempre hemos estado de predicadores y charlatanes de todo signo.
       Hemos de pensar que el mundo no nos pertenece y fomentar el respeto y la sostenibilidad del mismo.
       Hemos de apostar por el esfuerzo, la familia….

En ciencia se habla de epigenética, que de manera nada científica, de andar por casa viene a decir cómo diversos factores externos, ambientales, nuestra forma de vivir, sentir, pensar, entender el mundo, incluso diría yo de respetar al otro, es capaz de modificar la forma en que nuestro material genético se expresa. Hay estudios muy interesantes en genética y herencia en niños adoptados por familias con alta probabilidad de padecer cáncer que al final llegan a tener el mismo riesgo que sus padres adoptivos. Si este mecanismo epigenético puede tener tanta influencia en la expresión genética sin provocar cambios estructurales en los cromosomas, si esto es así, ¿nos vamos a creer que ya nada va a ser igual ?. Si, mejor.
Necesitamos cambiar para que el mundo cambie. Necesitamos una pandemia de generosidad que invada nuestros genes y la reproduzca cada minuto de nuestra existencia con la diferencia que aquí el contagio puede ser la salvación del mundo.

        
        



Los “nuevomilenios”, por Melitón Bruque García

Es uno de tantos, no pudo terminar el bachiller porque venía arrastrando cuatro asignaturas; no pudo superar los exámenes, porque tampoco era capaz de aguantar 10 minutos sentado frente a un libro, menos aún, escuchando a un profesor en la clase. Pero, eso sí, era el gallito del corral, el más interesante, el más guapo, el más chistoso; el que marcaba siempre la moda en ropa y en todo el que tenía la última tecnología en aparatos digitales… Sus padres se sentían felices de verlo. 

Dejó los estudios y se encerró en casa a sus 19 años; jamás pasó la más mínima necesidad; y ahora sigue exigiendo, como cuando tenía seis o siete años. 

A través de un amigo encontró un trabajo en un taller, para lavar los coches después de que son reparados. Por 8 horas de trabajo recibía 500€ y alguna propina, si el resultado del lavado agradaba al dueño del automóvil. 

No aguantando más de dos meses este trabajo, afirma que “él no emplea su vida en lavar coches, que ese trabajo no es para él, que no tiene relevancia alguna; que él no tolera que alguien le diga que no está de acuerdo con lo que ha hecho y que limpie mejor un coche…” 

Ha vuelto de nuevo a casa; allí vive escondido todo el día, colgado en el teléfono con el rostro iluminado por la pantalla. 

TERESA DE CALCUTA, LA PERSONA


PRESENTACIÓN DE D. FERNANDO LOPEZ DE REGO

Autor del libro “TERESA DE CALCUTA, SU PERSONA”

Querido Fernando:

Me pidió D. Melitón que fuera yo quien te presentara a nuestra comunidad de la parroquia de S. José y acepté con sumo gusto, por la amistad que nos une desde hace más de treinta años y, porque para mí, más que un amigo eres un hermano con el que puedo hablar confiadamente y pensar en voz alta.

Has aceptado el venir, a pesar de tu agenda apretada y eso es mucho de agradecer. Hemos tenido la suerte de que tu visita coincida con la Cuaresma, con el año de la Misericordia y, aún más: estamos a la espera de la canonización de Madre Teresa de Calcuta.

En este marco de celebraciones te hemos pedido que nos hablaras de esta gtran mujer, de su persona, de su santidad, de la pasión de Cristo vivida por ella. A la vez te pedimos que nos dieras la oportunidad de conocer tu libro: MADRE TERESA DE CALCUTA- SU PERSONA”, el que ha salido al mercado hace unos meses y que tanto éxito está teniendo, pues está siendo uno de los libros más vendidos del momento.

Pero antes de cederte la palabra, me vas a permitir que te presente:

Queridos amigos: No es fácil resumir en unas palabras quién es Fernando López de Rego por su larga trayectoria, pero os daré de él unas breves pinceladas:

-Es un prestigioso abogado especializado en Derecho Mercantil, Laboral y Profesional

-Ha sido administrador principal de la Unidad Jurídica de Cooperación y Relaciones externas de la Comunidad Económica Europea.

-entre otros muchos servicios de responsabilidad en Bruselas, fue enviado como Delegado de la Comisión Europea en Argentina y Chile, donde vivió varios años.

-A su regreso y, en la actualidad, es miembro de la Sala de Recursos de la OAMI (Oficina de Armonización del Mercado Internacional) con sede en Alicante, donde reside.

-Imparte conferencias, cursos, seminarios… etc. sobre temas políticos, jurídicos, sociológicos y espirituales en muchas ciudades, tanto en países de Europa como en Latino américa y África. (Domina varias lenguas)

-Imparte cursos como invitado y también como honorario en varias universidades españolas.               

Este es un pequeño resumen de su personalidad, de su actividad y de su vida profesional; pero Fernando no es solo esto. Lo importante no está en lo que hace, sino en lo que él es.

                La personalidad humana de Fernando no deja indiferente a quien lo conoce: es un hombre C REYENTE, un HOMBRE DE FE, que vive una escala de valores y los transmite desde la vida.

                Su humanidad se hace acogida, disponibilidad, sencillez, cercanía, de agradable trato, siempre sereno, siempre generoso en dar y darse al máximo en todo lo que hace.

                Tiene una actividad incansable para sacar de sí todo lo que lleva dentro. Espíritu inquieto para investigar… siempre viajando.

                Para mí, la faceta desconocida y sorprendente ha sido la de escritor: el libro de Madre Teresa de Calcuta es de entrañable y apasionante lectura, de pluma rápida; su lenguaje cercano lo hace fáci8l de leer, a la vez que es profundo y cultivado. Un libro que cala, que entra dentro, que vale la pena leer.

                No dice nada que no haya comprobado y experimentado. No escribe a la ligera; sabe lo que dice, lo siente y lo hace sentir. Su lectura te deja con ganas de meterte dentro, de hacer de tu vida algo más… Descubres que la vida es misión de amor.

                Leer el libro es conocer a Madre Teresa de Calcuta en su dimensión más profunda; es entrar en su persona, algo que en tantos libros como se han escrito de ella, no se había tratado, lo que hace que este libro sea singular en el mercado.

                Permitidme que termine con un comentario importante que define en parte a Fernando: en muchas ocasiones me ha comentado que lo que escribe, habla, transmite… no es cosa suya; está plenamente convencido de que él, no es más que un simple instrumento del que el Señor se sirve. “El libro no es mío –dice- es cosa suya, a mí me ha enrolado en un hacer con lo que cada vez más experimento, palpo su presencia en mí y lo que está haciendo en mi vida”

                ¡Gracias, Fernando! Gracias por ese dejarte hacer por Él, que nos beneficia a todos y por el testimonio de tu vida.

                Gracias por haber hecho un huequito en tu agenda y hacer posible tu presencia entre nosotros.

                Gracias por haber venido acompañado de tu esposa ELNA. Gracias por tu amistad siempre fiel.

Te dejo la palabra y te escuchamos. 

                A continuación, D. FERNANDO dio una visión general de la vida y la persona de MADRE TERESA DE CALCUTA como uno de los dos personajes más grande del siglo XX junto con Gandhi a quien en la India, el día de su entierro, tuvo los mismos funerales de estado que se le hicieron Gandhi.

                Después fue poniendo de relieve algunos aspectos de la personalidad de Teresa de Calcuta que tienen una actualidad impresionante y que sirven como respuesta para el momento que estamos viviendo.

                D. Fernando es un enamorado de Teresa de Calcuta y un gran conocedor de su vida y su obra que ha ido viendo, escuchando y constatando en muchas visitas que ha venido haciendo durante bastante tiempo en todos los lugares donde ha trabajado y con la gente con la que convivió Teresa.

                Fue una verdadera gozada encontrarnos con una persona sencilla, llena de Dios y con un conocimiento impresionante de algo que vive con intensidad.
                Después pasó un buen rato firmándonos amablemente ejemplares de su libro
                                                                                                         Hna. AMPARO Rodríguez

JAQUE MATE A LA FAMILIA -Melitón Bruque-


Constantemente estamos escuchando por parte de los inconformes protestas y propuestas pidiendo que la iglesia debe actualizarse y, es cierto que la iglesia debe ponerse al día en un montón de cosas, como es el soltar todo aquello que se le fue pegando en el transcurso de los siglos y que hoy resulta obsoleto, antagónico, y hasta un anti-signo que está en contra de lo que Jesucristo vivió, pensó y pidió a sus seguidores; en eso estoy absolutamente de acuerdo que haya que hacer una conversión y volver a las fuentes, esa es, precisamente, la “Nueva Evangelización” de la que se viene hablando desde hace ya mucho tiempo, para, desde ahí, mirar de nuevo al mundo en el que vivimos.

            Pero los disconformes, no es ésta la puesta a punto que piden, sino el que la iglesia se acople a los planteamientos que establece el sistema político y económico que nos envuelve y que, precisamente, no coincide en nada con los planteamientos de Jesús y su proyecto del reino: los valores del Amor, de la Justicia, de la Verdad, de la Paz, de la Libertad… no pueden entrar en convenio con la mentira,, la explotación, la violencia, la deshumanización… Es imposible entrar en ningún tipo de convenio de esta índole, no pueden entenderse el Amor con el odio, la verdad con la mentira, la Paz con la guerra… Jesús lo diría de otra manera: “No se puede servir a dos señores: a Dios y al dinero, porque o estás mal con uno para servir al otro, o al contrario…

            ¿En qué quieren que la iglesia se ponga al día: en el “divorcio exprés”, en el aborto, en la ideología de género…? Yo me imagino la cara que pondrían aquellos que se acercaron a Jesús para preguntarle: “Moisés nos permitió que diéramos un acta de repudio a la mujer, ¿Tú qué dices?” Esperaban que les diera la razón y siguiera machacando a la mujer, pero les salió el tiro por la culata: “Por la dureza de corazón os permitió Moisés hacer esto, pero no porque estuviera bien, pues al principio las cosas no eran así… por eso, el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio…”

            Aquella cara de indignación, de desprecio y de condena que le pusieron a Jesús es la misma que hoy se convertiría, y de hecho ocurre a cada momento, en insultos, en condenas y en “crucifixión” mediática, pero aunque lo crucificaran en su tiempo y en el actual, las cosas y la verdad no van a cambiar: “Los cielos y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará”.

            Ciertamente, hoy han cambiado mucho las cosas, pero la palabra de Cristo sigue ahí presente, viva y vibrante, como una campana que deja claro su sonido y su eco se prolonga en los siglos, aunque vayan cambiando en los tiempos las formas, las ideas y hasta la concepción del mundo y del hombre, pero ambos siguen estando ahí, independientemente de lo que de ellos digamos, pues la definición que demos de las cosas no va a cambiar la realidad; estoy pensando en la nueva definición que hoy se está dando de “PERSONA”      como “El animal que siente y piensa” y, según eso, ahora andan muy preocupados en ver si los simios piensan y se les está reconociendo derechos como personas, mientras se les niegan esos derechos a los niños antes de nacer. ¡Esto es de locura!

            Hay algunos que llevados de un “buenismo” desorbitado, intentan sostener que el momento que vivimos pertenece al ritmo cíclico de la historia y que, ahora nos está tocando volver a vivir lo mismo que en otro momento se vivió y de lo que se salió cuando y como se pudo, pero esto es una gran equivocación: el momento y las circunstancias que estamos viviendo, jamás se dieron en la historia de la humanidad: vivimos en un mundo globalizado, en donde las cosas se viven en tiempo real a nivel de todo el planeta, hasta el último rincón de la tierra y en donde hay un control absoluto de todo en todo el planeta, esto no ha ocurrido jamás y esto hace que todo sea absolutamente diferente a como ocurrió en otras épocas.

            Desgraciadamente se ha globalizado el mal, cuando podría haberse globalizado el bien, pero se ha establecido la insolidaridad, la corrupción, la explotación, el atropello de los derechos humanos y de la dignidad de la persona… como normas convivencia. Se ha globalizado también el desprestigio a los grandes valores tradicionales que sostenían la grandeza del hombre: la VIDA, la VERDAD, la JUSTICIA, la LIBERTAD, la PAZ… y se ha establecido el dinero como el único valor absoluto y como el único horizonte al que se puede aspirar, mientras tanto, la persona se ha reducido a un instrumento a su servicio y a un número que significa un voto.

            Se ha apostatado de la fe en estos grandes valores y la humanidad entera se dirige hacia una situación de muerte: lo estamos viendo que se pueden constatar, incluso a niveles físicos, con la agresión que se está haciendo al planeta.

En este marco, la FAMILIA CRISTIANA está sufriendo las peores agresiones de toda su historia, pues se la considera obsoleta, desfasada, anacrónica y contracultural y por ello, está todo estructurado para que no pueda levantar cabeza: vemos que en ella no caben los hijos, los ancianos ni los enfermos, pues no hay ni espacio físico ni tiempo para dedicarlo a ellos ni para la convivencia.

            Por otro lado, el bombardeo y el acoso organizado es tremendo: el aborto, el divorcio, las relaciones libres de todo compromiso, la anticoncepción, el sexo vivido como un gozo lícito sin responsabilidad… y el desprestigio generalizado de la institución familiar catalogada como obsoleta, retrógrada, represiva y manipulada por la religión, frente a una concepción nueva de modelos de familia que se presentan como alternativa al modelo tradicional.

            Lo grave del tema es que, de alguna manera, el ordenamiento político y social estaba basado en esta estructura familiar, pues la sociedad se entendía a sí misma como la gran familia, con un ordenamiento ético que comporta unos derechos y unos deberes para todos; desde siempre se consideraba a la familia como la primera célula de la sociedad; cuando rompemos este referente primario y fundamental, se nos viene todo abajo y nos quedamos en el aire; así, pues, rota la base, el edificio se viene abajo y ahora hay que andar buscando un nuevo modelo en el que puedan encajar las piezas sueltas, pero tenemos el gran problema que, al haber desechado los grandes valores que sostenían el edificio, ahora nos encontramos que se está intentando poner como referente algo que no tiene consistencia alguna, pues en el relativismo lo que hoy es mañana no tiene por qué ser.

            ¿Cómo mantener la FAMILIA CRISTIANA en un contexto como el que vivimos? Resulta casi imposible: para que nos podamos hacer una idea creo que puede valernos el ejemplo de un hospital de campaña donde se está luchando contra una epidemia mortal (recordemos el Ébola): no basta con decirle a los cristianos que resistan, con darles cursos de fortalecimiento de la fe y las costumbres, con hacer un acompañamiento… es necesario una estructura política y social que les defienda, les ayude a sostenerse y los proteja, de la  misma manera que los médicos y los enfermeros en ese hospital, necesitan unos trajes especiales que los protejan, para poder convivir con los infectados pues de lo contrario, ellos morirán de la misma manera.

            Hoy, a la familia cristiana, no basta con animar a los creyentes, con obligarles a hacer cursos pre-matrimoniales, con invitarles a que sean coherentes con sus ideas, a montar un movimiento matrimonial que los acompañe… para que se puedan mantener en un ambiente hostil como el que tenemos; se necesitan estructuras políticas y sociales de apoyo a la familia, a la natalidad, a la educación; leyes que la defiendan: estamos viendo de forma vergonzosa el problema que se está dando frente a la natalidad, frente a los hijos: tanto para traerlos, para criarlos como para educarlos; el derrumbe total, si es que no cambia el horizonte, le vamos a ver dentro de muy pocos años cuando desaparezca la generación actual de abuelas que son las que son las que le están haciendo frente al problema de la natalidad y de la educación, terminada esa generación, todo queda a la deriva: será imposible tener un hijo.