
DIÁLOGO
Lucía.- ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? Jesús, nos enseña a amar, nos enseña el camino de su reino, y la figura de nuestro Padre Dios.
Pablo.- ¡Y no te líes! No pongas en marcha el contador de perdones, es decir, no tengas en cuenta las veces que perdonas: “Setenta veces siete” quiere decir ¡Siempre!
Jorge.- ¡Pero cuidado! ¿Cómo perdonamos?: Por interés, por soberbia, guardando para luego la venganza, o para sembrar la paz y la reconciliación.
Agustín.- Perdonar por amor, es salvar de una losa pesada a quién te ha hecho el mal, es sembrar la esperanza, como lo enseñó Jesús en la cruz: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Lucía.- Más azotes, injurias y humillación que recibió Jesús, no vas a recibir tú, y en cambio perdonó, dejándonos el mayor símbolo de amor: “La Cruz”
Pablo.- Cuando recibes a Jesús en la Eucaristía, estás compartiendo su forma de amar, y te estás comprometiendo a perdonar.
Jorge.- La parábola del “Siervo malvado”, nos enseña a no pedir lo que no somos capaces de dar, a ser compasivos, a cerrarle las puertas al odio y al rencor.
Agustín.- Esta es la propuesta que hoy nos hace Jesús: “Vivir en un mundo asentado en el perdón”. Y nuestro objetivo debe ser aceptarla, y contagiarla con nuestro ejemplo.
Lucía.- ¡Ya estás preparado para conseguir tu propio perdón! Y Jesús te espera en el sacramento de la reconciliación, mediante la confesión
Pablo.- ¡Recuerda!: Los Sacramentos son momentos vividos íntimamente junto a Dios. Es el mismo Dios quien se hace presente, y te alivia, y te alimenta, y te consuela.
Jorge.- Los mayores cambian a veces el pedir perdón, por unos largos periodos de silencio, en donde crecen las dudas, las desilusiones, los malos entendidos, las tensiones, llegando a los gritos y desamores.
Agustín.- Tan importante es saber perdonar, como pedir perdón. No dejes que en tu casa, entre el veneno de la falta de amor. ¡Tienes que estar atento!: ¡Deja un rato la videoconsola! Y comparte tu vida con tus padres, de la mano de Jesús.