Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 73
Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Alguien dijo: “El mejor regalo que uno te puede dar es su amistad”
Abraham: Es cierto. Hay muchas cosas asombrosas en la Biblia. Pocas, sin embargo, lo son más que esto: que Dios deseara ser amigo del hombre.
Christian: Y Dios te eligió a tí. La verdad es, amigo Abraham, que, viendo tu relación con nuestro Dios, he aprendido y “gustado” esa relación de amistad. Dios te llama “mi amigo”: Por poner un ejemplo: “Pero tú, (dice Isaías) Israel, siervo mío, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo”. (Is. 41,8).
Abraham: El caso es que yo tenía a Dios como un amigo normal. Señal de eso fue el regateo que tuve con Él cuando trataba de exterminar las ciudades de Sodoma y de Gomorra.
Christian: Siempre he gozado al ver a Dios tan cercano al hombre. Me encantaba sobremanera ver también que realizabas otra función muy importante: interceder por los que habitaban aquellas ciudades.
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jueves, mayo 16, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 72
Abraham, intercesor de Sodoma y Gomorra
Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Amigo Abraham, te decía el día anterior que no comprendo que Dios castigue por igual a los jusros y a los pecadores.
Abraham: Yo creo que, ante las grandes tragedias y calamidades que convulsionan a grandes y pequeños, a justos y pecadores, el hombre, y creo que especialmente el creyente, se pregunta: ¿por qué?
Christian: Cierto; también hoy nos seguimos preguntando: ¿por qué?
Abraham: Ten presente que han pasado siglos. En la mentalidad popular, en mis tiempos, ya existía la creencia de que Dios castiga el pecado de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación (Ez. 20,5). Recuerdo que cuando Jesús curó al ciego de nacimiento, le preguntaron: ¿Quién pecó, este o sus padres?
Christian: Entonces eso es lo que quiere decir el proverbio: los padres comen agraces y los hijos sufren dentera (Ec. 18,2-4)
Abraham: Exactamente, pero yo, como creyente, no lo admití nunca; pues me planteaba el problema de forma distinta. Mi pregunta era: ¿qué pesa más ante Dios, la maldad de la mayoría o la santidad de unos pocos?
Christian: Esta es la razón por la que tú, amigo, intentaste jugar otra carta: la de la discusión con tu Dios.
Abraham: Y lo intenté porque siempre he estado lleno de confianza y optimismo en la fuerza del bien y, por tanto, en la generosidad divina.
Christian: Te convertiste en mediador entre Dios y aquellos pueblos pecadores; pediste a Dios que los perdonara, pero, al no encontrar 10 justos, Sodoma y Gomorra fueron destruidas.
Abraham: Cierto: así nos lo han transmitido los mayores. Christian: Amigo entrañable, Dios manndaría después a su propio Hijo, Jesucristo, como único mediador y salvador de todo el género humano. Jesús vino a quitar el pecado del mundo y a formar un pueblo de santos (Jn. 1,29).
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jueves, mayo 09, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 71
El Dios amigo de Abraham
Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Los hombres a quienes Lot les había dado alojamiento, dijeron a Lot: Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quien quiera que tengas en la ciu-dad, porque Yahveh nos ha enviado a destruir este lugar. Salió Lot y habló con sus yernos, y les dijo: «Levantaos, y salid de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad» Pero sus yernos lo tomaron a broma.
Abraham: Me contó mi sobrino Lot que, al rayar el alba, los ángeles (Dios mismo), le avisaron diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran»; y como Lot se hacía el remolón, los hombres les asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas y sacándoles los dejaron fuera de la ciudad. (Gn. 19,12 y ss.)
Christian: Así fue, amigo Abraham. Me vas a permitir que te ruegue me digas tu diálogo con Dios, tratando de salvar los habitan-tes de Sodoma y Gomorra.
Abraham: Sí. Me atreví a en-frentarme con mi amigo Dios. Le abordé y le dije: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? Si hay 50 justos ¿los vas a borrar junto con los malvados? El juez de toda la tierra ¿va a cometer tal injusticia?»
Christian: ¿Y qué te dijo Dios?
Abraham: Lo que yo esperaba: Me dijo: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos». Y así fui bajando hasta diez, pero no había ni diez justos. Entonces Dios arrasó aquellas ciudades, con todos sus habitantes y la vegetacíon del suelo.
Christian: Hay cosas que no entiendo, por lo que seguiremos el próximo día.
Abraham: Muy bien. Trataré de clarificarte algunas cosas, pero así pensábamos entonces cómo actuaba Dios.
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viernes, mayo 03, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 70
Abraham, amigo de Dios
Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Ante el pecado de los sodomitas Dios quedó extrañado, hasta el punto que determinó destruir las dos ciudades, Sodoma y Gomorra, pero no quiso decirselo a Abraham.
Abraham: La verdad es que yo me quedé sorprendido cuando el Señor me dijo que no pensaba decirme nada. pero, ya que se trataba de su gran amigo, se lo pensó y se dijo: «¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago? ».
Christian: Hay que ver hasta dónde llega nuestro Dios. Hasta llamarte su amigo, considerarte como tal y hacer que este título se vaya repitiendo a lo lardo de los siglos.
Abraham: Dicen que en el Antiguo testamento a la única persona que Dios llama amigo es a mí. Dios es inexplicablemente bueno. Uno no llega a comprender ese amor tan constante, tan comprensivo y tan inexplicable. Yo le doy gracias todos los días por ese estar conmigo, como creador, como compañero, como guía y, especialmente, como amigo.
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miércoles, abril 24, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 69
Sodoma y Gomorra
Abraham: Los hombres que estuvieron en mi casa se dirigieron hacia Sodoma. Yo estaba todavía delante del Señor.
Christian: (Cristiano o seguidor de Cristo): Amigo Abraham: He leído en Gn.19 todo lo concerniente al degenerado e inaceptable comportamiento de los habitantes de Sodoma. Ya me habías dicho que el Señor te había comunicado que "las quejas contra Sodoma y Gomorra eran muy grandes, y su pecado, muy grave". (Gn. 18,20.).
Abraham: Cierto. El Señor estaba muy dolido, ya que los sodomitas habían intentado abusar de los hombres (ángeles los llama el texto bíblico) que, con tanta alegría y cuidado, había alojado en su casa mi sobrino Lot.
Christian: Con mucha atención he leído cómo, al llegar, por la tarde, los que habían estado en tu tienda, Lot les rogó con mucha insistencia, que se quedaran en su casa aquella noche. Asintieron, les preparó la comida y, llegada la noche, se acostaron. (Leer Gn. 19).
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jueves, abril 18, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 68
Alegría de Abraham y Sara Gn-21,1-7.
Christian: (Cristiano o seguidor de Cristo): Amigo Abraham: me figuro la alegría que os daría el cumplimiento de la promesa de Dios, al daros a Isaac.
Abraham: La alegría, en este caso, no se puede explicar con palabras, ya que está implicado el amor, que roza con el misterio. Podemos hablar del amor, pero las palabras siempre se quedan cortas, por lo que tenemos que recurrir a los signos: el abrazo, el beso, el apretón de manos, la mirada profunda, la madre que aúpa al hijo y le grita: “te comería a besos…”
Christian: Llevas toda la razón del mundo pero es que, además, se trata de que Dios cumple su palabra; nunca se queda en la simple promesa esperada y nunca cumplida. Nuestro Dios es un Dios fiel.
Abraham: Hay que ver los años que me ha hecho esperar… Me prometía una descendencia numerosa, incontable como las “estrellas del cielo y las arenas del mar”. Y yo siempre le decía: ¿y cómo puede ser si no tengo descendencia? Y Dios callaba.
Christian: Y tú seguías creyéndole, fiándote de Él, confiando en su fidelidad.
Abraham: ¿Y qué querías que hiciera? La fe es así: o te fías de Dios o no te fías; o crees o no crees; o te lo juegas todo a una carta o no juegas; o sigues creyendo en medio de la oscuridad o te inventas un dios falso.
Christian: Te envidio y te ruego que pidas al Señor que aumente mi fe; que llegue al pleno convencimiento de lo que dice Dios: que «mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos», «Como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos“.(Isaías 55:8-9)
Abraham: Yo compartía con mi mujer Sara su risa, fruto de su inmensa alegría, cuando dijo: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
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jueves, abril 11, 2013
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Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 67
En el encinar de Mambré. (c). La risa de Abraham y de Sara. Gn. 17,16-22. (Gn. 18,9-15)
Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Teniendo delante el texto bíblico, veo que ahora son los huéspedes los que toman la iniciativa en el diálogo, pero antes quiero recordarte, amigo Abraham, el pasaje en que también tú te reíste ante la promesa que Dios te hizo de darte un hijo de Sara.
Abraham: Es verdad y, por mucho que los creyentes han intentado dar a mi risa un sentido de acatamiento, no puedo negar que, tanto mi risa como la de Sara rezumaban dudas. Esto fue lo que Dios me dijo: “Sara, tu mujer, te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Isaac”. Y es que yo pensaba: ¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años, va a dar a luz?» Gn. 17,19.
Christian: Aunque sabemos que Dios lo puede todo, la fe incluye también oscuridad y fatiga. Recuerdo que también la virgen María preguntó al ángel: “cómo puede ser esto si yo no conozco varón?”. Retomemos ahora lo que decía al principio. Dejemos hablar a los huéspedes.
Abraham: Me parece muy bien. Preguntaron por mi mujer, Sara, y uno de ellos prosiguió: "Dentro de un año volveré. Para entonces, tu mujer, Sara, habrá tenido un hijo". Seguro que Sara estaría mirando y escuchando por las rendijas de la tienda y, al oír lo que decían, se echó a reír, pensando para sí: "¿Después de haber envejecido he de conocer el placer, siendo también mi marido viejo?".
Christian: Tengo curiosidad por saber cual fue vuestra reacción cuando pasó un año y qué significa el nombre “Isaac”.
Abraham: Como Dios había prometido, Sara concibió y dio un hijo en mi vejez, y le puse por nombre Isaac, que significa “que Dios sonría”.Gn.21,2. Y dijo Sara: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
Christian: Nos quedan algunas reflexiones interesantes, pero tenemos que dejarlas para el próximo día.
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jueves, abril 04, 2013
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